sábado, 26 de mayo de 2012

Brownies de praliné rosa con chocolate blanco

Esta es la historia de un encargo que una hermana hizo a otra. "Porfa, hazle un dulce a mi amiga Paula, que es su cumple mañana".
"Vale, ¿qué te parecen brownies?"
"Ok, yo te traigo los ingredientes, ¿qué necesitas?"
"Mmm... chocolate de repostería... huevos no, que ya tenemos... chocolate blanco... y avellanas"
"¡Vale!"
*Dos horas más tarde*
"¡Toma, Belén, los ingredientes!"

Y cuál no fue muy sorpresa cuando vi que mi hermana me había comprado CACAHUETES SALADOS en vez de avellanas. Su argumento era que todos los frutos secos le parecen iguales. En fin... Hacer un brownie sin sus nueces/avellanas no estaba dentro de mis planes así que rápidamente me acordé del praliné de Lyon que me trajo mi amiga Fabi, (GRAAACIAS FABI!), que aún me quedaban 200 gramos esperando su momento... Y el momento llegó.


INGREDIENTES

4 huevos
1 taza de mantequilla (confieso que uso margarina)
150 gr de chocolate negro o de repostería
1 1/2 taza de harina
1 taza de azúcar
200 gr de nueces/avellanas/... o praliné :)
chocolate blanco para decorar

PREPRARACIÓN

  • ¡No puede ser más sencillo! Cubre un molde rectangular con papel de horno y ajústalo bien por las esquinas (en la receta original recomendaban engrasarlo con un poco de mantequilla, pero sinceramente lo del papel de horno es un triunfo asegurado y bastante más limpio y rápido). 
  • Precalienta el horno a 180ºC.
  • Funde la mantequilla con el chocolate al baño maría o a fuego muuuy lento removiendo sin parar. Apártalo del fuego cuando se haya fundido y mezclado bien.
  • En un bol, tamiza la harina y mézclala con el azúcar.
  • Incorpora los huevos batidos al cazo del chocolate e intégralos bien.
  • Vierte la mezcla de chocolate en el bol de la harina y añade los frutos secos (¡se pueden añadir también chispas de chocolate!). Yo tuve que machar un poco el praliné para que no fuera tan grande porque es muy duro, pero cosas más masticables como las nueces o avellanas pueden ir en trocitos grandes sin problema.
  • Cuando esté bien homogéneo todo, viértelo sobre el molde y alisa la superficie.
  • Estará en el horno media hora aproximadamente, pero cada horno es un mundo, así que os recomiendo que hagáis el truco de "palillo sucio / palillo limpio".
  • Cuando lo saques del horno, deja que se enfríe un poco y funde el chocolate blanco. Dibuja sobre la superficie del brownie líneas, pegotes, lo que sea, estará bueno hagas lo que hagas y será creativo :)
  • Una hora más tarde el chocolate blanco habrá solidificado. Sácalo del molde (será super fácil con el papel vegetal) y ya lo puedes cortar en los típicos cuadrados.



¡Aquí se ven los trocitos de praliné asomando! El contraste del marrón con el rosa siempre me ha gustado, nunca pensé que lo vería en un dulce mío y que sería un brownie. Mi veredicto es el siguiente: está DE MUERTE, pero la textura densa explica que siempre se sirva con helados o cremas, la verdad es que se hace demasiado "intenso" si no se acompaña con nada. ¡Pero  mejor, así dura más!


Esta receta la he sacado de un libro maravilloso que me regalaron mis amigos de la Universidad, "Cocina a ritmo de música: Chocolate", uno de esos libros con fotos que te hacen salivar... Así que muchas gracias también a mis UPO-friends :)

¡Que tengáis buen finde!

miércoles, 2 de mayo de 2012

Patatas rellenas de carne


Mis largos silencios (¡desde el Domingo de Ramos no publicaba!) son, en realidad, períodos de alta actividad cocineril. Voy experimentando, probando, esto va para el blog, esto no es suficientemente bueno... Y por fin, a veces con más asiduidad y a veces con menos, subo cosillas nuevas. Esta vez ya tocaba algo que no fuera un dulce, ¿no? ¡El azúcar estaba acaparando el blog! ¿Os apetecen unas patatas rellenas de carne y puré?

INGREDIENTES
4 patatas hermosas
400 gr de carne picada de vacuno
queso para rallar
tomate frito
media cebolla
orégano y tomillo
leche
sal
pimienta

PREPARACIÓN

  • Lo primero es poner a hervir las patatas enteras. Tienen que hervir bastante, entre 40 y 50 minutos, o incluso más si vemos que al pincharlas con un tenedor, no caen. La textura debe ser la de las patatas de la ensaladilla o de la ensalada de patata.
  • Mientras hierven las patatas, pochamos la media cebolla con un poco de sal. 
  • Cuando esté translúcida, añadimos la carne, que salpimentaremos y marearemos bien en la sartén. 
  • ¡Atención! La carne irá al horno más tarde, así que es preferible apartarla del fuego cuando todavía no esté completamente hecha. Así evitaremos que quede demasiado seca al final del proceso.
  • Es buena idea poner a precalentar ahora el horno (160-180ºC).
  • Cuando las patatas estén listas, las enjuagaremos y partiremos por la mitad. Con un sacabocados o una cuchara en su defecto, sacaremos el relleno dejando solo la piel y una pequeña cuna de patata.
  • En un bol vamos echando la carne de la patata cocida, añadimos un chorrito de leche y un poco de sal y machacamos con un tenedor. Yo pasé la batidora para que el puré quedara aún más fino.
  • Disponemos en la bandeja del horno las cunitas de patata, las rellenamos un poco más de la mitad con el puré y completamos con la carne, bien repartida.
  • Añadimos un poquito de tomate frito (con una salsa casera de tomate seguro que queda aún mejor), especias y queso.
  • Al horno unos 5-10 minutos (todos los ingredientes están ya cocinados) y... ¡a comer!



Las patatas rellenas pueden hacerse de mil cosas... quiero probarlas de verduras o de atún y queso. ¡Desatad vuestra imaginación!

Y ahora quiero haceros un anuncio importante... En Facebook somos ya más de 90 ¿amigos? ¿fans? ¿me gusta?, no sé cómo llamarlo. Pero en cuatro meses, 91 personas han prestado un momento de atención a este blog, y estoy muy agradecida. Por eso se me ha ocurrido esto:


Ya sabes, prepárate porque a finales de mayo tendremos entrada sugerida por los amigos de Facebook! Y si aún no eres alguno de ellos, pincha aquí, ¡que tenemos que llegar a los 100! Gracias a todos!

lunes, 2 de abril de 2012

Ni huevos de pascua, ni conejitos... ¡pestiños!



Vaya por delante que no tengo nada en contra de las costumbres y recetas extranjeras. De hecho (y en este blog ya hay alguna prueba de ello), me encanta probar y experimentar con ingredientes y platos típicos de otros países. Sin embargo, me da un poco de lástima que en muchos blogs españoles veamos estos días infinidad de recetas y proyectos DIY enfocados a la pascua y al modo en el que se celebra más allá de nuestras fronteras: conejitos, huevos de pascua, colorines por todos lados... No me parece mal adoptar también esas nuevas ideas, siempre y cuando no sea en detrimentos de lo que nosotros hacemos, celebramos y saboreamos estos días.

Sobre todo, siendo de Sevilla, sería una pena desperdiciar todo lo que mi ciudad tiene que ofrecerme. En Sevilla estos días huele a azahar, a incienso, a miel y especias. Hoy, por desgracia, olía también un poco a tierra mojada. Sevilla estos días huele a familia, a zapatos nuevos, a la túnica recién planchada esperando que toque su día. Huele a fe y a tradición, pero también a alegría y al caramelo que piden los niños.

Así que esta vez, he dejado aparte mi afán de internacionalización y me he decantado, con mucha paciencia y una compañía entregada, a estos dulces de origen árabe que llevan nombre de primavera: ¡pestiños!


INGREDIENTES

  • Medio kilo de harina
  • 200 ml de vino blanco
  • 200 ml de aceite de oliva virgen
  • un chorrito de anís seco o dulce
  • una pizca de sal
  • una pizca de canela
  • 10 gr de matalahúva o anís en grano
  • 10 gr de ajonjolí
  • la piel de una naranja
  • miel abundante (medio kilo aprox)



PREPARACIÓN
  • Calienta el aceite con la cáscara de naranja para aromatizar. En un bol prepara la harina y haz un hueco en medio.
  • Cuando el aceite esté caliente, retíralo del fuego, saca la cáscara de naranja y añade las semillas de sésamo y anís. Deja enfriar 2-3 minutos y a continuación viértelo en el hueco de la harina.
  • Añade a la mezcla el vino y el chorrito de anís.
  • Remueve primero con una cuchara para integrar todos los ingredientes y después amasa con las manos hasta conseguir una pasta homogénea y que se pegue a las manos lo menos posible.
  • Deja reposar una hora.
  • Transcurrido el tiempo de reposo, haz pequeñas bolitas con la pasta, aplástalas bien hasta que tengan el menor grosor posible y ciérralas sobre sí mismas, como tapando el centro de la circunferencia con los dos extremos. Así se les da su forma típica. (A mí me gusta hacerlos y comerlos pequeñines, para eso hay que coger bolitas de pasta muy pequeñas... se hace un poco más largo pero después merece la pena!)
  • FORMA ALTERNATIVA bastante más rápida: Puedes extender la masa con un rodillo hasta formar una capa finita y a continuación cortar círculos o cuadrados del tamaño deseado. Después se doblan sobre sí mismos y punto.
  • Cuando los tengas, fríelos en en aceite de girasol que no esté excesivamente caliente. Así evitarás que se queden crudos por dentro y hechos por fuera.
  • Preparamos en una olla o perol la mezcla para enmelar los pestiños: ponemos la miel a fuego lento y rebajamos con agua. La proporción agua-miel es muy personal, depende de cuán "melosos" quieras los pestiños. Pero es bueno que, al menos al principio, la mezcla sea más bien líquida (conforme el agua se vaya evaporando la mezcla va convirtiéndose en solo miel).
  • Cuando los pestiños estén doraditos, los sacamos del aceite y los pasamos por la mezcla de miel, dejando que se bañen abundantemente. 
  • Los ponemos en una bandeja y ¡listo!



Para esta receta confieso que también ha habido un proceso de ensayo-error... pero como me pasó la última vez, me alegro de haberme equivocado la primera vez para haber aprendido a base de bien y poder ofrecer aquí una receta 100% fiable. Así que no tenéis excusa, que todavía queda mucha Semana Santa por delante... ;)

jueves, 29 de marzo de 2012

Muffins de Werther's Original con sorpresa de chocolate


¿No os pasa a veces que tenéis ingredientes por casa que os inspiran? Yo compré en Navidad estos caramelos blanditos de la marca Werther's Original y casi oía cómo me llamaban... "¡Haz algo con nosotrooos!". Así que un viernes, aprovechando que mi hermana traía amigos a casa, me lancé. Confieso que, aunque me basé en otra receta para muffins bastante básica, no sabía si con los caramelos la textura y el sabor serían los correctos... ¡Pero acerté!

INGREDIENTES

  • 100 gr de caramelos blandos Werther's Original
  • 250 gr de harina
  • 130 gr de azúcar
  • 1 huevo
  • 200 gr de nata líquida
  • 80 ml de aceite vegetal
  • 2 1/2 cucharaditas de levadura en polvo
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
  • 100 gr de chocolate con leche



PREPARACIÓN

  • Precalienta el horno a 180ºC.
  • Mezcla la harina (tamizada) con la levadura y el bicarbonato en un bol grande.
  • Bate el huevo e incorpora el azúcar, el aceite y la nata.
  • En un cazo, funde a fuego lento los caramelos. ¡Deja aparte uno o dos para decorar!
  • Sin dejar de mover suavemente los caramelos hasta que se hayan fundido, incorpora poco a poco la mezcla líquida hasta que se haga una pasta homogénea de color caramelo (mmmm...).
  • Vierte esa mezcla en el bol grande y, con movimientos envolventes pero "cariñosos", mézclalo todo.
  • Distribuye la mitad de la masa en los moldes de papel, llenándolos poquito (como menos de la mitad de su contenido).
  • Pon una onza de chocolate en cada molde y a continuación cúbrela con un poco más de masa. (Como siempre, no llenamos los moldes hasta arriba, sino unas 3/4 partes).
  • ¡Al horno! Deberán estar unos 25 minutos a 180º, o hasta que veamos que la parte superior toma un color dorado.
  • Para la presentación, con un rallador rallamos algún caramelo y alguna onza que haya sobrado para formar virutas sobre la superficie de los muffins.


Parecen unas magdalenas cualesquieras... Pero le pegas el primer bocado y ya notas el saborcillo como a toffe... Y luego cuando llegas al corazón, te encuentras esto:


Una onza de chocolate en estado semi-derretido que le da un toque delicioso...

Ya veis, con un poco de imaginación y aquel ingrediente clave que nos inspira, pueden salir cosas curiosas. ¡Animaos! ;)

miércoles, 14 de marzo de 2012

Tarta tres chocolates... ¡infalible!


¡Hola a todos! Por fin, después de mucho esperar y algún intento fallido, os puedo traer esta tarta, la famosa tarta tres chocolates. Para mí, publicar aquí esta tarta es como romper un maleficio. La primera vez que intenté hacerla salió desastrosa, he aprendido de la experiencia, me he autoexigido la perfección y aquí os la traigo. La ventaja es que con los truquitos que iré dando, a vosotros esta tarta os saldrá bien a la primera. Ahora sí que sí... ¡es una receta infalible!

INGREDIENTES

400 gr de galletas (María, Chiquilín...)
100-120 gr de mantequilla
medio vaso de café (opcional)
150 gr de chocolate negro
150 gr de chocolate con leche
150 gr de chocolate blanco
600 ml de nata líquida
600 ml de leche
3 sobres de cuajada
(Opcional: para decorar la tarta podemos usar cacao en polvo, conguitos, ... yo hice estas hojitas con el chocolate con leche que sobró)

PREPARACIÓN


  • Machacamos las galletas y las metemos en una batidora hasta convertirlas en un polvo muy fino. Derretimos la mantequilla en el micro a baja potencia y la incorporamos al polvo de galletas hasta formar una pasta homogénea. La cantidad de mantequilla es algo bastante relativo, depende de sí añadís o no el chorrito de café (yo lo recomiendo encarecidamente, se nota muy poco y combina con el chocolate.... umm!).
  • Con una espátula esparcimos la pasta de galleta sobre la base de un molde desmontable y reservamos.
  • Empezamos con las capas de chocolate. En un cazo ponemos 200 ml de nata líquida (un brick) y 200 ml de leche (un vaso escasito), dejando un culín de leche reservado sin añadir al cazo.
  • Mientras se caliente el contenido del cazo a fuego lento, diluimos un sobre de cuajada en lo que queda de leche. TRUCO: Como veis, esta receta no lleva azúcar. La primera vez la hice con azúcar y me pareció demasiado dulce, y el sabor del chocolate ya es buenísimo de por sí como para endulzarlo. Creo sinceramente que es una mejora.
  • Agregamos el chocolate negro troceado y sin dejar de remover añadimos la leche con la cuajada. TRUCO: algunas recetas recomiendan que no llegue a hervir. Yo recomiendo que hierva muuuy poco, que la mezcla haga un par de veces "plob, plob" y lo saquemos. Cuaja mucho mejor si la hemos dejado llegar a ese punto.
  • Retiramos en seguida la mezcla, que ya será un todo homogéneo y fino, y la vertemos sobre la base de galletas. Metemos en el frigo inmediatamente.
  • Nos preparamos para hacer la segunda capa, exactamente igual: 200 ml de nata, 200 ml de leche menos el culín que reservamos para mezclar con la cuajada, el chocolate con leche, fueguito lento, cuando el chocolate empiece a fundirse añadimos la cuajada, y sin dejar de remover llevamos a punto de ebullición.
  • Cuanto más a fuego lento lo hagamos, mejor, porque TRUCO: tiene que pasar un cuarto de hora generoso, 20 minutillos, antes de superponer las capas. Si no, no habrá dado tiempo a que cuaje la primera capa, y al verter la segunda, se mezclarán como dos líquidos y perderá toda la gracia. Así que sed pacientes (a mí me cuesta mucho, pero merece la pena). Y aún así, si al tacto o a la vista no parece que al menos la capa superficial esté cuajada, no vertáis la segunda.
  • Cuando haya trascurrido el tiempo y la segunda mezcla esté lista, la retiramos del fuego. TRUCO: Con un tenedor rayamos con cuidado toda la superficie de la primera capa de chocolate, que ya estará cuajada o semi-cuajada. Así hacemos que al penetrar la segunda capa queden unidas, porque de otra manera corremos el riesgo de que una capa deslice sobre otras.
  • Para verter la segunda capa sobre la primera, lo haremos poniendo la espátula para amortiguar la caída del chocolate, para que pierda fuerza y no rompa la superficie cuajada del chocolate negro ni haga agujeros.
  • ¿La segunda capa ya está en el molde? Pues al frigo corriendo.
  • Para cuando lleguéis a este punto, ya sale todo automático: nata y leche a fuego lento, reservo leche para la cuajada, añado el chocolate blanco, remuevo, espero, huelo, (mmm), está derretido, pues añado la cuajada, sigo removiendo con calma, y cuando esté listo y haga "plob plob", retiro del fuego.
  • Repetimos la operación del tenedor con la capa de chocolate con leche para "hermanar" una capa con otra.
  • Vertimos la  mezcla de chocolate blanco y... ¡listo! Al frigo.



Esta tarta debe reposar bastante en el frigo, yo la hice una tarde para el almuerzo del día siguiente. Me encanta lo bonita que es al corte. Es un postre que tiene muchísimo éxito, en el almuerzo donde la llevé VOLÓ literalmente... (¡un saludo a las AA.AA. de las Salesianas, que estuvo genial el evento!). Y ahora explico la decoración que yo elegí:

Cogí dos hojas (bueno, me las trajo a casa un amigo de mi hermana, gracias Pato!), las lavé muy muy bien y las pasé por media tableta de chocolate con leche que había fundido a baja potencia en el micro. Hay que pasarlas por el reverso de la hoja para que cojan la forma. Las puse en un plato y las dejé en el frigo hasta el día siguiente, cuando las desmoldé con mucho cuidado tirando del rabito de la hoja. Queda muy vistoso y es extra fácil de hacer!

Hasta aquí la receta de la tarta que más he odiado y amado en toda mi vida. No os asustéis porque la veáis larga, es muy fácil, pero con los consejos que doy se ha alargado un poco... El caso es que os salga a la primera fenomenal, sin pasar por los fallos que me hicieron desesperar a mí. Pero he aprendido mucho de esta tarta: he aprendido que la paciencia es el ingrediente principal de todos los platos y que no hay que descorazonarse por no obtener resultados a la primera. Me alegro de haberme equivocado, porque ahora sé dónde no me voy a equivocar más. ¡Os dejo, disfrutadla muchísimo!

viernes, 24 de febrero de 2012

Palmeritas de hojaldre con chocolate

¿Tenéis un compromiso al que llevar algo de comer pero no tenéis ideas originales? ¿Queréis un dulce resultón en menos de media hora? ¿No tenéis ganas de ensuciar la cocina pero sí de merendar? ¡¡¡Las palmeritas de hojaldre son la respuesta!!!!! Soy FAN de esta receta desde que la encontré en uno de mis blogs de cabecera, Baballa, donde Lucía explicaba en 5 sencillísimos pasos cómo hacer las famosas palmeras de hojaldre. Mi cara cuando leí la receta tuvo que ser como la del muñequito ese de los ojos brillantes y el arcoiris por detrás.

Desde que aprendí la receta, he hecho las palmeritas trillones de veces. Y cada vez disfruto más al comprobar que no se ensucia nada (excepto si hacemos la cobertura de chocolate!) y que se tarda poquísimo... y que siempre, ABSOLUTAMENTE SIEMPRE, son un éxito.

Con el tiempo he aprendido truquitos para mejorarlas o para hacerlas más cómodamente (mejorando lo presente, Lucía, soy tu fan number one!), y últimamente he añadido una cobertura almibarada de chocolate que... ummm.

He aquí el resultado:

INGREDIENTES

  • Una plancha de hojaldre (me gusta la que venden en Mercadona en la parte de refrigerados porque está sin congelar y porque es cuadrada y no redonda)
  • Azúcar... sin medida.
  • 150 gr de chocolate 


PREPRARACIÓN

  1. Lo primero que hacemos es preparar el almíbar  para la cobertura de chocolate: llevamos a ebullición 150 gr de agua (poco más de medio vasito) y entonces añadimos otro vaso, pero de azúcar. Removemos hasta su plena integración, dejamos hervir unos 5 minutos a fuego bajo y después lo retiramos y dejamos enfriar.
  2. Extendemos la plancha de hojaldre en una bandeja de horno sobre el propio papel que envuelve la masa.
  3. Espolvoreamos abundante azúcar por toda la masa.
  4. Ahora viene la parte curiosa: vamos doblando la masa de hojaldre hacia dentro por los dos extremos. Es decir, la vamos cerrando sobre sí misma una y otra vez hasta llegar al centro. Después de cada doblez hay que volver a espolvorear con azúcar.
  5. Cuando hayamos llegado al centro y tengamos un rollito a cada lado, la volvemos a doblar sobre sí misma y ahora tendremos un rollo único y compacto.
  6. Con la medida de nuestro propio dedo (1 cm aproximadamente) vamos haciendo cortes con un cuchillo afilado y disponemos los proyectos de palmerita en la bandeja boca arriba y bien separadas unas de otras, porque se expanden mucho.
  7. Metemos la bandeja en el horno precalentado a 180º y... voilà! En unos 10 minutos se hace la magia y las palmeritas han crecido...Ummm.
  8. Seguimos con la cobertura de chocolate. En un cazo a fuego lento fundimos el chocolate. Cuando esté fundido añadimos el almíbar y lo integramos bien.
  9. Cuando las palmeritas estén listas y sean manejables, las vamos sumergiendo en la cobertura de chocolate sujetándolas con cuidado. 
  10. Dependiendo de la temperatura y la humedad, en 2-3 horas la cobertura solidifica y queda crujientita y deliciosa.



Para los que tengáis muuucha prisa: la versión sin cobertura ya está suficientemente buena por sí sola, y atención... no ensuciáis NADA de la cocina porque no se utiliza ningún utensilio y las palmeras se cuecen sobre el papel de horno que acompaña al hojaldre... Sin exagerar, en 20 minutos las tenéis listas.

Espero que os animéis con esta receta, yo reitero mi agradecimiento a Lucía Baballa que la dio a conocer y a María López, que en su canal de Youtube explica muy requetebien la manera de trabajar el hojaldre.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Tutorial para decorar con fondant de nubes

Aquí estoy por fin, después de casi... ¡un mes! sin actualizar el blog. Ha habido algunos contratiempos, viajes... pero confieso que la principal complicación es que he entrado en un ciclo en el que parecía que nada me salía bien, o al menos lo suficientemente bien como para subirlo al blog.

A colación de esto, quiero hacer una reflexión. Yo, para mis cosas, a veces soy un poco "chapucera", muy de "esto ha salido así y se acabó" (y digo estrictamente para mis cosas, porque para el trabajo soy mucho más autoexigente). Con muchas recetas me ha pasado así toda la vida: no tiene buena pinta, pero total está bueno; no es la textura que esperaba, pero bueno le cambio el nombre... Sin embargo, este blog me ha hecho plantearme que no puedo ofrecer eso. Que para ofrecer recetas y resultados que no sean de calidad, es mejor no ofrecer nada.

Quiero que quien entre aquí tenga la garantía de que no hay trucos, de que esta receta es así y sale bien. Que aunque yo no sea profesional en esto de la cocina, podáis estar seguros de que pongo no solo cariño, sino el empeño profesional que me faltaba hasta ahora. De ahí que no haya actualizado el blog en algún tiempo. He tenido algunos resultados que no daban la talla, y casi he llegado a perder un poco el ánimo, pero por fin tengo material y muchas ganas para seguir con esto.

Y después de este preámbulo, hoy traigo por fin el tutorial para hacer fondant y decorar tartas y bizcochos. Después de mi experiencia solo tengo que decir una cosa: si yo, con mis medios y mi poca experiencia, he podido... ¡cualquiera puede! De verdad. Solo necesitáis tres ingredientes: nubes, azúcar glas y un poco de paciencia.

Esta vez he hecho un montaje con fotos para que todo sea muy gráfico y explícito.


Para hacer el fondant:


  1. En un bol bien engrasado ponemos 150 gr de nubes de azúcar y una cucharada de agua. Yo añadí un chorrito de esencia de vainilla, pero es opcional.
  2. Metemos en el microondas a potencia baja y a intervalos de 40-60 segundos, para controlar que la mezcla no se queme. 
  3. Removemos con una cuchara y repetimos el calentón en el microndas hasta que las nubes se hayan fundido completamente. Este es el momento idóneo para añadir el colorante, ya que se distribuirá muy homogéneamente, aunque hay que tener en cuenta que todo el azúcar que añadiremos a continuación aclarará mucho el color (para conseguir el rosa final, yo tuve que hacer casi roja la mezcla antes de añadirle el azúcar).
  4. Vamos añadiendo el azúcar glas. No hay medida para esto: añadiremos todo el que admita. En total podemos llegar a unos 200 gr. Al principio mezclaremos los ingredientes con una cuchara, porque la masa es muy pegajosa.
  5. Seguimos añadiendo azúcar hasta que la mezcla sea manejable con las manos.
  6. Añadimos azúcar hasta formar una bola que no se adhiera absolutamente nada a las manos.
  7. Embadurnamos la bolita en un poco de mantequilla y la envolvemos cuidadosamente con film transparente.


Atención: el fondant debe reposar en un lugar fresco y seco un día antes de su uso. Por lo que he leído, aguanta hasta un mes en esas condiciones... en mi caso, el sobrante fue paulatinamente desapareciendo por causas misteriosas, jeje, así que no aguantó más de 3 días.

Para decorar con fondant:


  1. Extendemos con el rodillo la masa sobre una superficie con abundante azúcar glas para que la masa no se pegue. Puede que sea necesario dar algún golpe de calor en el microondas a la masa para que sea más manejable. En todo caso hay que intentar manejarla con rapidez.
  2. Cuando el fondant tenga el grosor adecuado, utilizamos este truquito para que no se rompa ni deforme: ponemos el rodillo en medio y lo "abrazamos" con la capa de fondant, para poder moverlo con seguridad.
  3. Montamos el fondant sobre el bizcocho o tarta, ajustando bien los bordes.
  4. Cortamos la pasta sobrante con un cuchillo.
  5. Aplicamos la decoración deseada. En mi caso hice un lazo con unas tiras de fondant y un poco de maña (hubo varias versiones del lazo, todo hay que decirlo!)
  6. Con un pincel de cocina, eliminamos los restos de azúcar que hayan quedado sobre el fondant.


¡Ya está! Es una cosa muy vistosa. ¿Díficil? En absoluto. ¿Laborioso? Un poco. Pero el resultado vale la pena. Y con este macro-post espero haberme hecho perdonar por mi retraso. Ya tengo un par de cosas en la recámara y espero retomar el ritmo ahora que mi blog iba enganchando al público ;) ¡Hasta muy pronto!